ontague Summers (El
hombre-lobo), ha coleccionado multitud de
casos que nosotros consideramos como
crímenes sexuales, pero que los tribunales
de la época confirmaron como ofensas
cometidas por un hombre-lobo.
Entre ellos,
extraemos el siguiente: El 14 de diciembre de
1598, en París, un sastre de Châlons fue
condenado a ser quemado rápidamente por unos
crímenes horribles. Este criminal atraía a
los niños de ambos sexos a su tienda, y
habiendo abusado de ellos les cortaba la
garganta, desmembrándolos como un carnicero
hace con la carne. Al anochecer, en forma de
lobo, se paseaba por los bosques para saltar
sobre los campesinos y destrozarles la
garganta. En su bodega fueron hallados restos
de huesos ya blanqueados, así como otros
restos odiosos. Murió (se dice) sin
arrepentirse y blasfemando. Tan escabrosos
eran los detalles del caso que el tribunal
ordenó que la documentación fuese quemada.
Aquel mismo
año tuvo lugar en Angers otro proceso de un
hombre-lobo. Summers describe al acusado y
reproduce la acusación y sentencia: En una
remota y agreste región cerca de Caude,
Sinforiano Damon, arquero de la compañía
del Preboste, y algunos rústicos, hallaron
el cuerpo desnudo de un muchacho de unos
quince años de edad, destrozado y mutilado.
Los miembros, manchados de sangre, todavía
estaban calientes y palpitantes, y cuando el
grupo se aproximó pudieron divisar dos lobos
que saltaban, alejándose por el bosque. Como
ellos iban armados, y eran muchos, les dieron
caza, y ante su asombro tropezaron con una
figura espantosa, un ser de aspecto humano
con una larga melena y poblada barba, vestido
con harapos, y las manos tintas en sangre
fresca, largas las uñas y con restos en
ellas de carne humana. Tan repugnante era que
apenas pudieron apresarle y atarle, pero
cuando se halló ante el magistrado resultó
ser un vagabundo llamado Jacques Roulet, que
con su hermano Jean y un primo, Julien, iban
de pueblo en pueblo en un estado de pobreza
absoluta. El ocho de agosto de 1598, le
confesó a maese Pierre Herault, teniente
general de lo criminal, que sus padres, que
eran de la aldea de Gressière, lo habían
dedicado al Demonio, y que mediante el uso de
un ungüento que le dieron podía adoptar la
forma de un lobo con apetitos bestiales. Los
dos lobos vistos en el bosque, huyendo
del cuerpo del muchacho asesinado, cuyo
nombre era Cornier, eran, según declaró el
acusado, sus cómplices Jean y Julien.
Confesó que después de atacar y devorar con
sus dientes a muchos muchachos del país,
había atacado a este último. No había
dudas al respecto a su culpa, puesto que dio
detalles precisos, el momento exacto y el
lugar donde unos días antes, cerca de
Bourmant, se había hallado el cuerpo
mutilado de un niño, a quien juró había
estrangulado y comido en forma de lobo. Este
delincuente fue justamente condenado a
muerte, mas por un motivo desconocido, el
Parlamento de París decidió que debía ser
internado en el hospital de San Germán de
los Prados, donde sería instruido en la fe y
el temor de Dios. Al parecer, este despojo
humano era un pobre idiota que apenas podía
hablar, profiriendo en su mayor parte
gruñidos animales. Los detalles del caso no
están muy claros.
Finalmente,
poseemos un antiguo folleto*, muy notable e
instructivo, describiendo el caso de Peter
Stubbe, que fue ejecutado en 1590, en
Bedburg, cerca de Colonia. El proceso ganó
enorme atención y no hay menos duda de que
tuvieron lugar los crímenes reseñados.
Aquí tenemos un dramático caso de estudio
de un ofensor sexual y sus ofensas en el
siglo XVI, y de una región aterrorizada por
su presencia. El documento es como sigue:
Discurso verdadero declarando la vida
condenable y la muerte de un tal Peter
Stubbe, un terrible y malvado hechicero, que
bajo la forma de lobo cometió muchos
asesinatos, continuando esta práctica doble
durante veinticinco años, matando y
devorando hombres, mujeres y niños. El cual,
por tales hechos fue apresado y ejecutado el
31 de octubre pasado en la Torre de Bedbur,
cerca de la ciudad de Colonia, en Alemania.
Fielmente traducido al holandés, según la
copia impresa en Collin, llevada a Inglaterra
por George Bores, correo ordinario, el sexto
día del presente mes de junio de 1590, que
lo vio y oyó todo.
* Se encuentran
originales del folleto en el Museo Británico
y en la Biblioteca de Lambeth. Tal vez sean
los únicos ejemplares existentes.