Hombres lobo.
Historias de
Licántropos en Italia.
egún la creencia
popular, los licántropos son aquellos
hombres que por causa del "mal de
luna", se transforman en lobos, de este
modo se oye decir que se nace lobo cuando ha
sido concebido durante la noche de San Pablo,
de la anunciación o bien cuando se ha nacido
en la noche de navidad, a las 12 o bien que
uno se puede convertir en lobo por arte de
magia.
En años
recientes, en Italia, se registraron
abundantes casos de licantropía, un hecho
bastante singular, ya que en los tiempos
modernos parecía sobre todo una enfermedad
asiática y africana, individuos primitivos
que habitan en países todavía saturados de
magia o de supersticiones religiosas en donde
se cree en la metempsicosis, es decir, en el
paso del alma de un cuerpo humano al de un
animal, pueden muy bien en determinadas
condiciones mentales llegarse a creer lobos,
leopardos, o cualquier fiera, y comportarse
como si realmente lo fueran, pero las razones
que han hecho posible que se verifiquen casos
semejantes en un país como Italia nos son
todavía desconocidos, la medicina ignora las
verdaderas causas de la licantropía y se
limita a confirmar su existencia como
producto de los horrores de la guerra, es
decir, la insistencia de los horrores y del
pánico en ciertos individuos en los que se
ha disociado la parte primordialmente humana
para dejar paso a manifestaciones tan solo de
la parte animal.
En una
clarísima noche de mayo de 1950, el
filósofo Armando Carlini, salió de la
iglesia de la plaza Banamisi en Pisa para
volver a su casa, de repente una figura con
ademanes simiescos y que gritaba de manera
inhumana se le echó encima y le aferró por
las solapas de la americana, el profesor
Carlini, a pesar de sus 72 años consiguió
con un tirón darse a la fuga, en el portal
de su casa oyó como los gritos se habían
trasformado en un profundo y escalofriante
alarido, se pensó en un atentado político
(Carlini fue académico de Italia y diputado
en la cámara fascista y en las
corporaciones), pero a la noche siguiente la
misma figura bestial agredió a un camarero
del restaurante Neptuno, era un licántropo
que durante el día era una persona normal y
no conseguía después recordar lo que había
pasado.
Poco más tarde
fue detenido en Roma, el lobo de
Villaborghese, Pascual Rossi, un joven que
durante sus ataques poseía una gran fuerza y
unas ganas irresistible de correr por la
hierba, de escarbar la tierra y morderla
histéricamente, después, hacia a finales
del mismo año los periódicos de Nápoles y
de Roma contaron la conmovedora historia de
Yolanda Pascucci, la loba de Posillipo.
Nacida en Roma
en 1921, tuvo los primeros síntomas de este
fenómeno a los 12 años, durante las noches
de luna llena experimentaba un orgasmo que le
subía hasta la garganta, mientras la furia
le deformaba el rostro y el corazón le
latía de una forma cada vez más violenta,
con la boca llena de baba y los ojos
dilatados, sentía una inmediata necesidad de
abundante agua con la que apagaba el fuego
infernal y con la que frenaba el grito
horrible que le salía de lo más profundo de
su ser, con el paso de los años las crisis
se fueron espaciando y se atenuaron, la chica
curso magisterio y se casó con un músico
(con el que tuvo dos hijos guapos y fuertes),
el marido no sabía nada pero tres semanas
después de la boda, la mujer presintió los
síntomas del conocido ataque y con tal de
que el marido no pudiera verla en aquel
estado se escapó de su casa y no volvió
hasta el amanecer, fue necesaria una
explicación y esta resulto muy penosa,
siguieron algunos años de tratamientos
inútiles y de altibajos en las relaciones
del matrimonio, al final la mujer se tuvo que
ir a Nápoles para esconderse de los
conocidos y para estar junto al mar en los
momentos críticos, el mar además no estaba
tan helado como las fuentes romanas, pero el
dinero que le pasaba el marido era escaso,
una noche la mujer fue detenida en una sala
nocturna y fue sometida al ultraje de una
revisión dermosifilopática, después de la
cual fue internada en un hospital de
incurables, en donde la ataron a la cama en
la repetición de un ataque, pero la crisis
tuvo lugar igualmente y con la cara
contraída y llena de baba emitió unos
gritos tan impresionantes que incluso los
paralíticos que durante años no abandonaban
la cama huyeron de rodilla arrastrándose.
Después de
algún tiempo consiguió de todos modos ser
puesta en libertad y nació la leyenda de la
loba de Posillipo, durante las noches en que
la luna llena iluminaba el mar, e invitaba a
la pesca, un grito helaba la sangre, se
trataba de un grito lacerante y largo que
bajando de tono, acababa en una especie de
gruñido, los pescadores habían hecho
bendecir las olas, llevando un sacerdote
hasta el mar, algunas personas vieron como
una figura desnuda semejante a una fiera se
precipitaba hacia el mar y un pescador que se
hallaba en los alrededores sintió en su
carne la herida de un fuerte arañazo,
finalmente la policía consiguió detener a
la mujer que no recordaba nada de esta
agresión y que solo sabía que cuando tenia
una necesidad urgente de agua fría todo lo
que se interponía en su camino era un
obstáculo que debería vencer, a la mañana
siguiente y durante aquella noche mirándose
las uñas llenas de sangre sospechó que
había efectuado una agresión pero había
preferido no pensar en ello, durante aquellos
días llevaba siempre consigo algunos trozos
de alcanfor para calmar a su propio corazón,
después de tan terrible crisis.
La licantropía
no es un enfermedad propia tan solo de los
adultos, en febrero de 1951, la policía
descubrió la existencia de Rosalva Ghizza,
una niña de 4 años que vivía con la madre
en una cabaña de adobe en la Virgen del
Monte junto a Sabona, Italia, recibió a los
agentes de la policía emitiendo aullidos
perrunos, he hizo falta una buena dosis de
energía para vencer la resistencia de la
pequeña licántropa, parece que después se
curó, estos tipos de enfermos han sido
bastante frecuentes, los últimos casos
conocidos han sido uno de Grignano, cerca de
Florencia, que agredió a un sacerdote y a
una muchacha con un palo y otro de Milán, el
del famoso Albino Carilli, que fue
considerado durante bastante tiempo jefe de
una banda de ladrones y responsable de
notables robos en varias joyerías de Milán
hasta que fue absuelto por el tribunal,
precisamente en los meses que estuvo
encarcelado en Lugano, dio algunos signos de
licantropía, una noche los carceleros
asustados por sus gritos salvajes, lo
encontraron acurrucado y encogido en un
ángulo de su celda, con las uñas
absolutamente incrustadas en la cara,
tuvieron que ponerle en una celda aislado y
atarlo a la cama, los carceleros dijeron que
la crisis coincidía siempre con los cambios
de luna y que en aquellos momentos parecía
un tigre desencadenado, oyéndose sus gritos
por toda la cárcel, luego cuando volvía en
sí pedía excusas humildemente.
Hace un tiempo
cuando las epidemias de satanismo eran
bastante frecuentes y este tipo de enfermos
buscaba en los bosques refugio, los
campesinos hacían una cuestión de honor el
quemarlos vivos ya que estaban convencidos de
que eran presas del demonio como consecuencia
de algún pecado grave que habían cometido,
también afirmaban que el licántropo se
curaba dándole de improviso un fuerte golpe
sobre la frente cuando estaba en plena crisis
con una piedra o con un bastón.
Catalina
Sforza, en un cuaderno de recetas aconsejaba
atar en la parte interna de la camisa del
enfermo una luciérnaga viva, actualmente se
recurre al "electroshock" y los
fundamentos de este tratamiento son en el
fondo, semejantes a los empleados
antiguamente, intentan a base de un fuerte
trauma precipitar el edificio psíquico
interno hasta conseguir una disociación
total, esperando que el enfermo al volver de
nuevo al estado consciente se reorganice
normalmente, queda por establecer la razón
por la que emerge este diabólico mal.
TE ESTARE
SIEMPRE AGRADECIDO LOBO NOCTURNO Y...
POR FAVOR CUIDATE MUCHO !!!